Inside Llewyn Davis (Balada de un hombre común)


Al despertar Llewyn lo primero que vio fue un gato anaranjado. Una mirada misteriosa como la de cualquier gato. Llewyn mira unos segundos hipnotizado y luego lo deja pasar. Es casi como si institivamente supiera que algunos vínculos son meramente transitorios, que hay relaciones condenadas a terminarse pronto. Así como algunos artistas parecen abocados al fracaso. Inside Llewyn Davis es un magnífico film sobre un artista fracasado. No es film biográfico, ni una encubierta revisitación de los días preliminares al estallido del Folk Revival. La película se asemeja más a ciertos cuentos contenidos al estilo de Chéjov, Hemingway o Joyce, aunque tenga los rasgos usuales de las cintas de los hermanos Coen. La narración parece dilatarse en las múltiples peripecias del día a día de un músico del hambre, dicho casi como elogio, como es Llewyn; detallar su rutina de sobrevivencia lejana a cualquier eco épico parece ser el centro del film. Sin embargo, Inside Llewyn Davis es un relato que consigue narrar con particular precisión la vida de un personaje para revelar algo esencial, eso que bien puede llamarse epifanía. Por lo demás no sobra aclarar más, el film no es precisamente una vindicación de aquellos que nunca llegaron al éxito, sino más bien un relato inusualmente melancólico sobre un pobre diablo. Ni más ni menos, pero lo suficiente para configurar una película excepcional.


En el invierno de 1961 Llewyn Davis (Oscar Isaac) apenas puede sobrevivir. Cada tanto toca en el Gaslight Cafe, cada noche que toca un hombre de traje lo golpea en un callejón. Llewyn tiene que rogar para que se le permita dormir en el sofá del amigo de turno, ya sea en casa de los cantantes Jim (Justin Timberlake) y la casi siempre malhumorada Jean (Carey Mulligan),  ya sea en casa del bienintencionado matrimonio de Mitch (Ethan Phillips) y Lilian Gorfein (Robin Barlett). Y es precisamente de la casa de los Gorfein que Ulises, el gato anaranjado, se escurre cuando Llewyn sale de su apartamento. Como si se tratase de un error trascendental, Llewyn hace todo lo posible por retener el gato y devolverlo a sus dueños, a veces descuidando su propia vida, que dicho sea de paso va a la deriva. Rápidamente nos enteramos de que Llewyn es en buena medida responsable de su destino. Soberbio, desinteresado, Llewyn es propenso a tomar las decisiones equivocadas en los peores momentos.Y para colmo vive un silencioso duelo por Mike, el compañero con quien tuvo un duo hasta que Mike se suicidó. Sin quedarse quieto, Llewyn ha comenzado una carrera en solitario que dista de ser exitosa. Llewyn se aferra  a la idea de que si viaja a Chicago para que lo vea en Gate of Horn el dueño del lugar, Bud Grossman (F. Murray Abrams), lo descubra como nueva promesa. Efectivamente Llewyn emprende una breve y tortuosa travesía junto a un par de típicos personajes de los hermanos Coen: el repelente músico de jazz Roland Turner (John Goodman) y el silencioso chófer y ocasional poeta beatnik Johnny Five (Garrett Hedlund). El resultado final pronosticará si Llewyn puede dedicarse a la música o tendra que conformarse, como dice con desprecio, con existir- lo que hacen todos aquellos que no se dedican a las artes. Pero más que el descubrimiento de un veredicto, Inside Llewyn Davis narra una odisea elíptica que tiene más de una epifanía aguardándonos.


La estructura de Inside Llewyn Davis es admirable, anotando en primer lugar que da la idea de circularidad con una trama completamente lineal. No es necesario confeccionar elaborados juegos con el tiempo para crear una narración sofisticada, como vemos ejemplarmente en el film. Los Coen prefieren mostrar la repetición de sucesos de manera oblicua y como por accidente, Inside Llewyn Davis es un juego en el que además las posibles tramas tópicas son excusas que van conduciendo a la verdadera revelación del relato. Volvamos al gato perdido para explicarlo. Por tramos de la cinta, y como si fuera una suerte de McGuffin, Llewyn procura cuidar a Ulises mientras lo puede llevar a su casa. En ese periodo el gato se le escapa, luego cree recuperarlo, pero al devolverlo los dueños le harán saber que ese es una gata y no el Ulises perdido. Llewyn se someterá a cargarla hasta que en medio de su viaje a Chicago prefiera dejarla con el odioso Roland. Pero todo vuelve en Inside Llewyn Davis. En su viaje de vuelta a Nueva York Llewyn casi atropella a un gato (¿o gata?) naranja. Luego cuando camina ve un poster de la película El viaje increíble -que narra la odisea de dos perros y un gato  para volver a su hogar. Al final, cuando vuelva donde los Gorfein, Llewyn se enterará de que Ulises regresó sin su ayuda, y él se queda mirándolo como sin saber si ese gato era el del principio. ¿Era el devolver al gato el centro del film? No. Se trataba de una excusa para ir conduciendo la narración e incidentalmente mostrar a un protagonista sin hogar ni rumbo. Todos los motivos que inciden en la vida Llewyn en un punto se desvanecen para volver a aparecer como por obra de magia: los embarazos indeseados y la posibilidad de la existencia de un hijo, la necesidad de obtener un trabajo corriente y la obstinación por vivir de la música, la búsqueda de éxito como cantante. Los distintos referentes de la película -canciones, libros, así como las secuencias que se reiteran dan vuelta a temas que cambian de significación al ser repetidos. Inside Llewyn Davis  toca todos los motivos dos veces, pues el centro radica en que este Sísifo está obligado a existir una odisea circular en la que nada se resuelve. Solamente continúa su vida en la que los tiempos están cambiando,  pero no para Llewyn, para él solamente estaba cifrado este invierno.


Dana Stevens plantea leer la película como si se estuvieramos viendo el mismo evento de la vida de Llewyn dos veces. De ser así se empobrecería el film al explicarse a sí mismo por evitar hacerlo de manera abierta en un principio. Para Llewyn lo terrible es que la condena que vive como repetición es reiterar los mismos eventos, su vida se reduce a repetir los errores que ya ha cometido, a ser una versión folk de los tempranos 60 del judío errante. Inside Llewyn Davis puede entederse como una versión de la Odisea que protagoniza Sísifo. Pero la odisea que ahora narran los Coen está más cerca de los cuentos de Chéjov o Hemingway en los que, parafraseamos equivocadamente a Piglia, se narra una historia para contar realmente otra. El título ya nos indica a donde apuntar, adentro de Llewyn Davis. Esto no significa su psicología, algo a lo que los Coen se resisten a explorar, ellos prefieren la misteriosa superficie y sus sugerencias. Y también la banalidad, más aparente en Inside Llewyn Davis que en otras de sus cintas. En particular porque el presente film termina usándola para mostrar el modo en que Llewyn y su destino se juntan para encerrarlo en ese laberinto. El que el gato se llame Ulises es un referencia doble, no sólo por la Odisea, sino por Joyce -más el Joyce cuentista que el novelista, si bien la cinta tiene algo de ambos.¿Y cuál es la revelación de Inside Llewyn Davis? Probablemente la de un cantante arrogante que ha de vivir a la sombra el resto de sus días. Los Coen lo cuentan sin adornarlo, y eso es lo más meritorio.


En el tramo final de la cinta Llewyn va a visitar a su padre al asilo donde pasa sus últimos días. Como una suerte de despedida de su sueño le toca Shoals of Herring, la canción que su padre prefería oír. La escena es conmovedora. El viejo padre de Llewyn apenas gesticula, pero su rostro trasluce una resignación nostálgica. Llewyn toca tristemente y al final con los ojos bien abiertos algo se le revela, como si el futuro se le descubriera. En Inside Llewyn Davis hay varios momentos en que de pronto la cinta parece descorrer el velo y revelar una verdad. Los hermanos Coen han conseguido hoy un poder persuasión notable y en esto la cinta es un ejemplo destacable. A esto contribuye una puesta en escena muy cuidada, la fotografía de Bruno Delbonell y la música folk que reviven los Coen excepcionalmente de la mano de T Bone Burnett. Ciertamente la cinta juega con los referentes del Folk Revival y sobre ello hay varios textos que son más iluminadores, pero el objeto de la cinta no es una revisitación histórica. Inside Llewyn Davis es una ficción en toda propiedad. Curiosamente el film, que ha sido acogido con calurosos elogios por la crítica y por el gran premio de jurado del festival de Cannes, pasó sin gran éxito por las salas de cine y fue omitida entre las nominadas a mejor película de los Oscar. ¿Acaso la cinta replica el destino de su protagonista? No hay necesidad de ser fatalista. Es mejor celebrar este excelente historia de un músico sin fortuna y sin mucho carisma. Paradójicamente los Coen, tan habituados a tratar con ironía y distancia a sus personajes, han tenido gestos comprensivos con este arrogante cantante. Quizás se deba a que uno al verlo intuitivamente sabe que esta cinta, probablemente la mejor de los Coen, merecería mejor suerte. Hay vínculos que están destinados a la indiferencia, a pasar rápido. Espero que no sea el caso de este soberbio Inside Llewyn Davis.


P.S.: La cinta fue traducida en Colombia como Balada de un hombre común, título que llama a engaños como pocos. Mucho mejor la traducción española, A propósito de Llewyn Davis.






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